Por José María Ruiz del Álamo
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| La muerte de Marat (1793), de Jacques-Louis David |
Por principio puso una letra mayúscula (al fin y al cabo cumplía con las normas ortográficas) y conformó una palabra sin pleno significado por sí misma, pero otorgándole un cariz de preposición, ya que anunciaba un comienzo sin saber a ciencia cierta cómo iba a concluir.
Por seguir con la oración, una palabra dio paso a otra para crear una frase, donde ya se hicieron palpables un sujeto y un predicado (para ser correctos), así como un sentido global. Por poner un ejemplo: el párrafo se acaba en este punto.









