Por Marisa Díez
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| Foto: lifestyle.trendencias.com |
Esos pequeños momentos que a veces te ofrece la vida: un suceso inesperado, un acontecimiento imprevisto, un mágico instante… Puede que los hayas buscado o que aparezcan de repente, pero son capaces por sí solos de dibujar una sonrisa en tu rostro, cuando no auténticas carcajadas de felicidad.
Una simple conversación por whatsapp con esa amiga que últimamente anda un poco regularcilla de salud. Unas cervezas compartidas con alguien que regresó del otro lado del océano para disfrutar de sus vacaciones. Un cálido abrazo en el momento más inesperado. Contemplar un cielo plagado de estrellas. Apretar la tecla correspondiente en tu ordenador para reservar ese viaje soñado desde tiempo inmemorial. Escuchar la voz al otro lado del teléfono de esa persona a la que has echado tanto de menos. O la risa contenida de tu madre al relatarte, una vez más, aquellas anécdotas mil veces repetidas.









