Diez cines tenía mi barrio, diez espacios perdidos hoy día para la imaginación; veinte películas en aquellos cines de sesión continua que ya no se proyectan ni proyectan sueños, voces que han quedado mudas. Barrio madrileño de Tetuán de las Victorias, barrio hoy sin cines.
Tiendo a asociar el final de mi EGB con el cierre de aquellos espacios. Quizá equivoque las fechas, pero la memoria entrelaza ambos acontecimientos. Huérfano me sentía, más aún porque nunca llegué a comulgar con el llamado cine de estreno, que para un niño eran muy elevados sus precios y encima solo emitían una película, además del engorro de la butaca numerada.









