Por José María Ruiz
| La festividad de caminar por el rastro. |
Agarrados de la mano hacíamos el recorrido a pie, un paseo de unos cuatro kilómetros a través de estrechas calles y aceras mínimas, algún tramo de tierra. Y en cada intersección nos deteníamos, venía a preguntarme por el significado de las señales de tráfico, por el sentido en que venían los automóviles, me hacía mirar a un lado y otro… Una pequeña parafernalia para cruzar la calle con plena seguridad. También me explicaba el lenguaje de los semáforos, el verde para los coches y el verde para los peatones, detente con los rojos, con los rojos para los peatones, ya que puedes pasar con el rojo para los coches, todo ello para saber cuándo se podía cruzar. La abuela era muy estricta para estos detalles, sabía cumplir las normas. ¿Por qué no habré aprendido sus lecciones? ¿Por qué no habré seguido sus consejos?








